Un legado en peligro de extinción
En el municipio berciano de Bembibre, la localidad de Rodanillo se esfuerza por recordar su historia como centro de fabricación de carros. Este reconocimiento se centra en José «Pepe» Cachón Álvarez, un hombre de 92 años que representa el orgullo de la identidad local y es considerado el último gran maestro carpintero de carros del lugar.
La historia de un maestro carrero
David González Hernández, uno de los impulsores de la memoria histórica de Rodanillo, destaca la importancia de preservar la memoria de figuras emblemáticas como Cachón. «Es el último carrero vivo de Rodanillo», señala González, subrayando su singularidad. La trayectoria de Pepe en este oficio comenzó de manera temprana, tras la muerte de su padre cuando él tenía solo 10 años. A los 14 años, comenzó su aprendizaje en Folgoso de la Ribera, donde estuvo cuatro años bajo la tutela de un maestro que había sido alumno de su padre.
Un inicio brillante y un cambio de rumbo
Al regresar a Rodanillo, Cachón perfeccionó su técnica trabajando junto a reconocidos maestros locales. Con apenas 22 años, fundó su propio taller en una época donde la producción de carros era floreciente. Sin embargo, la llegada de la crisis y la mecanización agrícola le obligaron a abandonar su tierra en busca de oportunidades en Francia, donde trabajó como carpintero. Posteriormente, trasladó su residencia a Bilbao, donde continuó su labor hasta su jubilación.
Un homenaje sincero
Pepe Cachón, a sus 92 años, reflexiona sobre su vida y el legado que representa. Regresa a Rodanillo cada año, demostrando su conexión con la tierra que lo vio crecer. «Desde Rodanillo queremos rendir este sincero homenaje a sus manos, a su memoria y a una trayectoria vital inigualable. ¡Gracias, Pepe, por mantener vivas nuestras raíces!», expresó David González Hernández, enfatizando la importancia de recordar a quienes contribuyeron a la historia local y a un oficio que ha quedado en desuso.



