Raúl Martín Presa, presidente del Rayo Vallecano, ha hecho públicas sus preocupaciones y denuncias sobre amenazas que ha recibido, en un contexto complicado tras la decisión de la Comunidad de Madrid de revocar la concesión del Estadio de Vallecas. Esta situación se da una semana después de que se realizara una reunión entre Martín Presa, el Consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco, y los capitanes del equipo.
El presidente del club reconoció un «error administrativo» que llevó a la no entrega a tiempo de la documentación exigida por las autoridades madrileñas, por lo que ofreció disculpas. Sin embargo, defendió la seguridad y adecuación del estadio para albergar partidos, argumentando que se encuentra en óptimas condiciones y respaldando su afirmación con informes técnicos.
Consecuencias deportivas y amenazas de muerte
Martín Presa expresó su inquietud por las repercusiones que tendría no poder jugar en su estadio al inicio de la temporada, afirmando que trasladar los partidos a otra ciudad podría poner en riesgo la permanencia del equipo en la primera división. «Si aquí no jugamos es medio mandarnos a Segunda», subrayó, destacando la importancia del apoyo local.
En la entrevista, el presidente también abordó los actos de intimidación que ha estado sufriendo. Según sus declaraciones, se han encontrado mensajes amenazantes y pintadas en las cercanías del estadio y de la ciudad deportiva. El acto más perturbador, según Martín Presa, fue la llegada de una corona funeraria a la casa de su madre, lo que le causó un gran malestar a ella, de 86 años y con problemas de salud. «Hay límites que no se pueden sobrepasar», lamentó, indicando que estos actos parecen ser tácticas de presión en medio de la polémica sobre la gestión del estadio.
La situación ha generado gran preocupación no solo en el entorno del club, sino también en la comunidad deportiva en general, que observa cómo los problemas administrativos pueden desencadenar en amenazas personales hacia sus dirigentes.
Según informó Marca, la situación se mantiene bajo vigilancia mientras se busca una solución a los conflictos actuales relacionados con el estadio y la gestión del club.



