Innovaciones en la gestión cinegética
El Gobierno de Castilla y León ha decidido implementar cambios significativos en su modelo de gestión de la caza, buscando facilitar las labores de los cazadores y reducir la burocracia. El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, anunció la autorización del uso de visores térmicos nocturnos en ciertas modalidades de caza mayor y la modificación del sistema de precintos digitales, que ahora será opcional.
Objetivos de la nueva normativa
La inclusión de los visores térmicos tiene como objetivo mejorar el control de las poblaciones de fauna, prevenir riesgos sanitarios, minimizar los daños ocasionados por especies cinegéticas en cultivos y explotaciones agrícolas y aumentar la seguridad vial. Según la Junta, esta medida permitirá una gestión más efectiva en áreas donde las altas densidades de especies como el jabalí y el corzo generan problemas recurrentes.
Escenario regulatorio y cambios en los precintos digitales
A pesar de las restricciones existentes en la normativa nacional sobre el uso de dispositivos de visión nocturna en la caza, la Junta de Castilla y León abre un nuevo marco regulatorio con esta medida. Además, el sistema de precintos digitales, que se implementó en septiembre del año anterior, pasará a ser voluntario, lo que, según la Consejería, busca eliminar cargas innecesarias y aportar mayor seguridad jurídica.
Reservas Regionales de Caza
La Junta también planea potenciar las diez Reservas Regionales de Caza de la comunidad, que juegan un papel central en su estrategia cinegética. Estas áreas permiten una gestión ordenada de los recursos, seguimiento técnico de las poblaciones y la combinación de la conservación de la fauna con el desarrollo económico en el ámbito rural. En León, se encuentran cuatro de estas reservas: Riaño, Mampodre, Los Ancares Leoneses y Omaña, que son esenciales para la economía y la gestión del medio natural de la provincia.
Impacto de la caza en la comunidad
La caza en Castilla y León cubre más del 88% de la superficie de la región y cuenta con aproximadamente 5.500 cotos, además de las reservas regionales. Estas cifras posicionan a la comunidad entre los territorios cinegéticos más importantes de Europa, y la Junta defiende que la caza regulada puede coexistir con la conservación de la biodiversidad.
Adhesión a organismos internacionales
El consejero Pino también destacó la reciente incorporación de Castilla y León al Consejo Internacional para la Conservación de la Caza y la Fauna Silvestre (CIC), junto a Aragón y Extremadura. Esta adhesión permitirá a la región participar en foros europeos y promover el reconocimiento de la caza regulada como un instrumento efectivo de gestión de fauna y desarrollo rural.
Reconocimiento del papel de los cazadores
La Consejería subrayó la importancia de valorar socialmente la actividad cinegética y el papel fundamental que desempeñan cazadores, guardas y gestores en el seguimiento de las poblaciones y en la prevención de daños. La caza no solo es vista como una actividad recreativa, sino también como una fuente de ingresos que impacta positivamente en el empleo, la hostelería y otros sectores vinculados al medio rural.



