Declaración de culpabilidad en la quiebra
El Juzgado de lo Civil número 8 de León ha declarado culpable la quiebra de la Cooperativa de Leche Lar, señalando a Luis Carlos Fernández, quien fue su gerente durante 24 años, como responsable de las irregularidades contables que llevaron a la insolvencia de la entidad. La sentencia establece que Fernández actuó como administrador de hecho y que su gestión contribuyó significativamente a agravar la situación económica de la cooperativa.
Consecuencias legales y financieras
La resolución judicial impone a Fernández una inhabilitación de siete años para administrar bienes ajenos y lo condena a devolver 375.624,33 euros, que corresponden a su salario bruto desde 2021 hasta su salida en agosto de 2024, justo antes de que se revelara la crítica situación financiera de la cooperativa. Además, deberá asumir el pago de las costas procesales. Sin embargo, esta sentencia no es definitiva y puede ser apelada ante la Audiencia Provincial de León.
Irregularidades contables y estado financiero
De acuerdo con el fallo, la jueza respaldó las conclusiones de la administración concursal, que revelaron que la contabilidad de la cooperativa no reflejaba la realidad económica de la misma. Se estima que había alrededor de seis millones de euros en existencias y derechos de cobro que eran inexistentes o estaban sobrevalorados. A pesar de esto, permanecieron en las cuentas durante varios ejercicios hasta que se corrigieron antes de la solicitud de concurso en 2025, tras ser detectadas en 2024.
El informe judicial señala que la cooperativa enfrentaba un déficit superior a 7,6 millones de euros, con activos de aproximadamente 3,8 millones y una deuda total de 11,4 millones. Además, el endeudamiento había aumentado considerablemente, pasando del 58% en 2020 al 75% en 2023, lo que culminó en un colapso financiero y en la destitución de Fernández.
Responsabilidad limitada de los miembros del Consejo Rector
A pesar de las peticiones del Grupo Leche Río para extender la responsabilidad a los miembros del Consejo Rector, el juzgado determinó que estos carecían de conocimientos financieros o contables y confiaban plenamente en el gerente. Se destacó que, en su mayoría, eran agricultores y ganaderos sin retribución por su labor en el Consejo, lo que limitó su capacidad para cuestionar la información proporcionada por Fernández y las auditorías que no detectaron las irregularidades.
Impacto en la cooperativa y en la comunidad
La crisis de Leche Lar representa un grave golpe para una de las cooperativas más emblemáticas del campo leonés, que llegó a contar con más de 300 socios y una facturación anual de entre 15 y 20 millones de euros. Su marca de leche, que se identificaba con el origen leonés desde 2010, había sido un símbolo comercial de la cooperativa. Tras la salida de Fernández, la nueva dirección se comprometió a superar las dificultades sin solicitar concurso de acreedores, aunque el futuro de la entidad sigue siendo incierto ante la magnitud de los problemas financieros y la necesidad de reestructuración.



